Un disparo, un cuerpo rueda por las escaleras. François, el asesino, se fortifica en su habitación mientras escucha como se da la voz de alarma. Allí se queda esperando el amanecer y el momento del asalto de la policía. Durante las pocas horas de libertad que le quedan, François revive las circunstancias que le han conducido a cometer el crimen.