Casi treinta años después de la realización de "He nacido, pero..." (1932), Ozu crearía esta deliciosa comedia, sonora y en color, que vendría a ser una actualización de esa joya del cine mudo, pero destacando los lógicos y notorios cambios temporales entre ambas películas. De nuevo, la escuela y el mundo adulto, son sabiamente entrelazados por el maestro japonés con sus habituales dosis de encanto y elegancia.