A pesar de que, por aquel entonces, el cine sonoro ya había superado al cine silente en cuanto a volumen de producción y demanda comercial, cineastas como Yasujirô Ozu todavía se mantenían fieles a su declarada pasión por el cine mudo. “He nacido, pero…” es un delicioso film con muchos apuntes autobiográficos del cineasta. Casi treinta años más tarde, Ozu actualizaría su propia película mediante “Buenos días” (1959), una nueva versión hablada y en color.